Es el partido sin pronóstico. Es el partido que nunca tiene ni tendrá favorito. Pasa siempre con los clásicos en líneas generales pero el nuestro, el de Santa Fe, es incomparable: no hay en el Planeta Tierra un clásico que sea tan parejo desde la estadística y desde el historial. Se puntean los partidos. Hay biblioteca para uno y biblioteca para otro. Se habla de lo amateur, de lo profesional, de tal copa olvidada de hace años. Aún metiendo todo, los argumentos no racionales de unos y otros, el montaje de este sábado a las 17 será un capítulo más de una historia inigualable de paridad clásica.


































