Hay unas 400 pequeñas plantas industriales en el país que se vienen desarrollando desde hace 15 años en localidades del interior profundo del país. Son las "extrusoras", que llevaron actividad y empleo fabril al pie de los campos de soja, para agregar valor y producir expeller (nutriente para alimento de animales) y aceites (para consumo o biodiésel) sin agregados de hexano (químico), como usan las grandes industrias.


































