Los efectos de la segunda ola agravan aun más la situación de una economía que, tras un año de pandemia, ya no daba más. Los pedidos de ayuda para pagar salarios se quintuplican; las solicitudes para suspender personal ya superan las 4.000 y, después de un “veranito” que ilusionó, la luz al final del túnel se aleja de nuevo y deja de verse.































