Sergio Espinoza envió el viernes pasado a nuestra sección digital Periodismo Ciudadano una fotografía del monumento que recuerda al boxeador Carlos Monzón, ubicado sobre la ruta provincial N° 1, en la que se observa una frase pintada con aerosol rojo y con letra mayúscula en referencia a la violencia contra la mujer. Junto a la imagen, nuestro lector expresaba su molestia por los reiterados ataques que personas anónimas hacen a este espacio.
La frase expresa “Donde hay violencia no hay amor”, en clara referencia a la violencia de género y al crimen de Alicia Muñíz, por el que el boxeador santafesino Carlos Monzón fuera juzgado y encarcelado. La leyenda apareció en el monumento que recuerda al deportista, a la vera de la ruta provincial Nº 1, en el mismo lugar donde perdiera la vida el 8 de enero de 1994 en un accidente de tránsito.
“Trabajo en una empresa vial y todos los días paso por ahí”, refirió Espinoza en diálogo con El Litoral.com. Este lector mencionó haber visto la leyenda por primera vez el jueves pasado. “Ese día pasé a las dos de la tarde y estaba todo bien, pero cuando volví a pasar por ahí a eso de las 15.30 ya lo habían pintado”.
“Es frecuente que lo pinten o lo dañen, hace un tiempo le habían puesto luces pero parece que eso no es suficiente para dar seguridad”, dijo nuestro periodista ciudadano, que tiene 40 años y vive en Santa Rosa de Calchines. “Cada vez que lo mejoran alguno siempre le hace algo”, señaló.
Protectores voluntarios
Un grupo de vecinos de Santa Rosa de Calchines, conformado por aproximadamente siete personas, se transforó en protector del monumento desde hace casi diez años. Decidieron intervenir ante el estado de abandono en que se encontraba ese espacio en ese entonces.
“Ante al abandono que ha tenido el monumento nos hemos dedicado a restaurarlo, pintarlo y conservarlo. Lamentablemente hace unos días, personas inescrupulosas, porque no creo que sea de una persona que lo ha hecho porque sí, le escribieron esa frase”, dijo Roberto Vázquez, miembro del grupo Amigos por el Recuerdo, que se encarga del mantenimiento del monumento.
“Cuando se inauguró vino mucha gente, se hizo una movida muy grande, pero después nadie se encargo de conservarlo”, señaló Vázquez, y además recordó que debieron restaurarlo varias veces. “Una vez lo picaron y remamos con la desidia de los que gobernaron ayer y hoy no le dan la importancia que tiene”, agregó.
Vázquez aseguró también que lo último que hicieron con el aporte de vecinos de Santa Rosa de Calchines y Cayastá fue restaurar el revoque de la mampostería completa y la pintura del monumento. “Uno audazmente sale a pedirle plata a la gente, hubo gente que colaboró con dinero y de esa manera llevamos adelante el arreglo. Cortamos el pasto, a veces lo hacen las comunas vecinas, hace poco pusieron cuatro farolas porque nos cansamos de pedir iluminación para el lugar, pero no hay quien se haga responsable de mantenerlo”, remarcó.
Uno de los largos reclamos que hacen los vecinos que voluntariamente sostienen este espacio es la construcción de un parador en el lugar. “Es algo para lo que no hace falta mucha inversión, un quincho, algo, una casa donde pueda vivir alguien o donde pueda trabajar para que alguien cuide esto”, advirtió Vázquez.
Finalmente lamentó que este nuevo ataque haya sucedido y que no se encuentre un modo de ponerle fin a estos hechos. “Fue hecho a plena luz del día, es increíble que nadie haya visto nada. Ahora vamos a volver a ubicar a los amigos que siempre colaboran para repintarlo”, dijo finalmente.


































