La bala que mató a Andrés Rodríguez -el chico de 16 años ultimado por la policía el domingo por la tarde en Chaco Chico- ingresó por el costado izquierdo de su cuerpo, en la zona de las costillas. Así lo reveló la autopsia realizada por peritos forenses, quienes descartaron que el menor haya sido ejecutado por la espalda. Este dato será de suma importancia en el momento en que el juez Diego de la Torre deba resolver si se trató de un caso de "gatillo fácil", o si los policías actuaron correctamente. Mientras tanto, continúa detenido y a disposición del Juzgado de Menores otro chico -de la misma edad-, quien acompañaba a Rodríguez aquella tarde trágica. Al cierre de esta edición, este menor era careado con el joven que el domingo llamó a la policía y denunció que dos personas intentaban robarle un ternero en la zona de bañados. Según el relato del denunciante -quien esta mañana declaró ante De la Torre-, aquel día vio a dos jóvenes en la zona y, uno de ellos, intentaba atrapar uno de sus terneros. Cuando se acercó y les gritó, recibió como respuesta un disparo de arma de fuego. Entonces corrió a su casa, buscó una moto y se dirigió hasta una carbonería, donde le prestaron el teléfono. Desde allí llamó a la policía y, en pocos minutos, llegaron a la zona tres móviles. Siempre de acuerdo con el relato del denunciante, los policías se acercaron al lugar y fueron recibidos con tres disparos. Esto provocó la respuesta de los uniformados, y en un momento, se escuchó una voz que gritaba "me dieron, me dieron". Se trataba de Andrés Rodríguez, quien cayó en el bañado y debió ser retirado del lugar con ayuda de un caballo. Aún estaba vivo, pero falleció mientras era trasladado por una ambulancia al hospital. Las peritajes realizados en las manos del menor que acompañaba a Rodríguez determinaron la presencia de pólvora, lo que indica que efectuó disparos de arma de fuego. De hecho, personal policial encontró poco después un arma calibre 22 en el bañado. Buscando respuestas Hasta aquí, todo coincide con la versión inicial brindada por los policías que actuaron aquella tarde. Sin embargo, este controvertido caso continúa con final abierto, pues debido a las características del terreno era imposible que los menores pudieran escapar corriendo. Entonces surge una pregunta clave: ¿era necesario que los policías dispararan como lo hicieron, cuando estos chicos estaban rodeados y no les iba a resultar fácil huir porque el agua del bañado les llegaba a la altura de los muslos? Ésta será una de las preguntas que, seguramente, les hará mañana el juez Diego de la Torre a los tres efectivos policiales que habrían efectuado los disparos. Mientras tanto, las armas de los policías están siendo analizadas para determinar de cuál salió la bala que terminó con la vida de Rodríguez. Juan Carlos, el padre de Andrés, está convencido de que se trató de un caso de "gatillo fácil". Ayer, al dialogar con El Litoral, afirmó: "Yo exijo justicia y estoy convencido de que se hará justicia. No voy a descansar hasta ver presos a esos asesinos". "No toleraremos excesos policiales" El ministro de Gobierno aseguró ayer que se investigarán exhaustivamente las circunstancias en las que fue asesinado el joven Andrés Rodríguez. "Hemos dispuesto por Asuntos Internos, una investigación exhaustiva y severa. Por otro lado, también está interviniendo la Justicia. Queremos ver bien lo que ha pasado, por eso tengo mucho interés en el trabajo que haga esa dependencia", le dijo el Dr. Roberto Rosúa a El Litoral. El ministro aseguró que la muerte de alguien, sobre todo de un joven, "es siempre un hecho doloroso. Y no creemos nosotros que deba enmarcarse jamás una política de seguridad sobre la base de políticas represivas de ese tipo". "Puede que (la muerte) sea justificada, que tenga todas las explicaciones; esto lo determinará la Justicia. Pero lo que quiero dejar claro es que bajo ninguna circunstancia desde el gobierno de la provincia, por muchos que sean los reclamos en materia de actividad policial, no justificamos de ninguna manera que injustamente pueda matarse a alguien", sentenció Rosúa. Por todo ello, el funcionario insistió en subrayar que "cualquiera sea la circunstancia en el plano de la seguridad, no vamos a tolerar excesos policiales", concluyó. Quién era el chico muerto En compañía del Dr. Horacio Paulazzo, el señor Héctor Petrolli -propietario de una tropilla que cuidaba el menor trágicamente desaparecido el último domingo en los bañados de la Setúbal- acudió ante el juez Diego De la Torre, para hacerle entrega de una nota donde describe las características personales del joven que públicamente fue presentado como un delincuente. Paulasso dijo a El Litoral que Petrolli refirió al magistrado aspectos de la vida del adolescente que lo muestran como reservado, pero trabajador y solidario como pocos. Petrolli habría puesto el acento en la seriedad y sobre todo en la honestidad de Andrés Rodríguez, algo que lo caracterizaba y distinguía entre muchos. En suma, la persona que había confiado su caballada al cuidado de Andrés viajó de Esperanza a Santa Fe, con el propósito de imponerse acerca del trágico suceso y de acudir a Tribunales para decir allí que nunca vio un arma en el establecimiento de los Rodríguez y mucho menos en las manos de Andrés. En tanto, se tiene entendido que un grupo de vecinos podría acudir esta misma tarde ante el fiscal Juan Pablo López Rosas, para ponerse a su disposición. También estos vecinos podrían decir por escrito quién era Andrés, y algunos de ellos se ofrecerían para dar testimonios en relación con el presunto enfrentamiento armado que -según la policía- tuvo lugar en Chaco Chico. Al parecer, esos testimonios coincidirían en un punto: en el lugar de los hechos no se escucharon otros estampidos que los producidos por armas de grueso calibre, como son las de uso reglamentario policial.

































