(Agencia San Justo). Tres hombres que empuñaban armas cortas, pero de grueso calibre, irrumpieron en la distribuidora Romagnoli y a cara descubierta, bajo amenazas de muerte, redujeron a los empleados y los encerraron para, segundos más tarde, llevarse con ellos la recaudación del día.
El audaz atraco que reportó a sus autores una suma superior a los cincuenta mil pesos en efectivo, además de cheques y valores al cobro ocurrió a las 21.40 del último sábado en una distribuidora de bebidas ubicada en la céntrica calle Urquiza al 2200 de esta ciudad.
Las distintas secuencias del golpe -minuciosamente planificado y ejecutado- se sucedieron cuando la lluvia se abatía sobre la ciudad. En la escena, podemos imaginar una calle desolada y en penumbras, un hombre que golpea insistentemente la puerta de atención al público -la que estaba cerrada por lo avanzado de la hora- y, cuando es atendido -a través de una ventanilla-, ruega que le vendan un cajón de cerveza.
Para eso, el desconocido y los amigos que lo acompañaban mostraron un “esqueleto”, presuntamente repleto de botellas vacías.
Con este argumento, los tres o cuatro sedientos camaradas lograron burlar al personal que les facilitó el acceso por uno de los costados del establecimiento, es decir, por el portón de expedición, donde entran los camiones para cargar mercadería.
Fue así que, una vez adentro, el portador del cajón lejos de entregar las botellas sacó a relucir un revólver y con él controló rápidamente la situación, permitiendo que sus acompañantes irrumpieran, ellos también con armas en las manos.
Una vez fuera de acción el empleado que abrió el portón, los integrantes de la banda ingresaron a las oficinas donde sorprendieron y dominaron a los cuatro empleados que estaban terminando su labor diaria.
Entonces, bajo amenazas de muerte, los malvivientes exigieron a las víctimas que les entregaran la totalidad del dinero existente.
Los empleados, atados de pies y manos fueron despojados de sus teléfonos celulares, y para asegurar la retirada con la tranquilidad de no ser denunciados y perseguidos, también destruyeron la central telefónica del negocio.
Algunos minutos más tarde, el grupo se retiraría del lugar con una jugosa suma de dinero y valores al cobro.
Al cabo de un tiempo, uno de los empleados logró liberarse y entonces dio aviso a la Policía, la que inmediatamente se hizo presente en el lugar.
Los agentes de la Unidad Regional XVI -con Jefatura en San Justo- se encontraban todavía esta mañana realizando tareas investigativas y patrullaban especialmente algunos sectores de la planta urbana donde presumen que los audaces malvivientes dejaron rastros que podrían delatar su paso o permanencia en la ciudad.
La distribuidora asaltada, donde trabajan unas veinte personas, cuenta con sucursales en Rafaela y Reconquista. Está a la vista que los ladrones sabían lo que hallarían en la hora y el lugar elegido.


































