Ingresar a la educación superior o dar los primeros pasos en el mundo profesional ya no responde a esquemas rígidos ni a trayectorias lineales. La experiencia educativa actual está atravesada por dinámicas de cambio constante donde coexisten la incertidumbre, la rápida transformación tecnológica –con la inteligencia artificial como uno de sus principales motores– y la redefinición del propio concepto de vocación.
































