Son las ocho y media del martes y a los estudiantes de la escuela nº 440 Simón de Iriondo se les abre el apetito. Los espera una leche chocolatada para empezar la mañana con energía. Están de visita en el Centro Cultural Provincial Francisco Paco Urondo, donde en minutos verán a sus compañeros de secundaria mostrar los trabajos realizados en el taller de teatro. No lo saben, pero lo perciben. Vivirán una mañana distinta, de disfrute colectivo, donde también saciarán el hambre de aprender, luego de tantos días de distancia obligada por la pandemia.




































