Todavía faltan unos minutos para las 7.30 y más de media hora para que ingrese el primer grupo de alumnas y alumnos, pero la actividad en la escuela Jorge Stephenson ya está a pleno y se nota también en la vereda. Allí se ordenan bastones pintados de blanco y, sobre ellos, cadenas del mismo color para indicar un límite, un afuera concreto: es el que impone la pandemia y está detallado en el protocolo. Hasta ahí podrán arrimarse las personas adultas mientras aguardan el ingreso de sus hijos a clases en tres tandas por turnos cada 15 minutos, previo control de temperatura y sanitización de manos.


































