El gobierno convocaría formalmente a paritarias, tal como estaba previsto de antemano, el 1° de septiembre. El reencuentro entre dirigentes y funcionarios se postergaría por el feriado nacional dispuesto por el atentado contra la Vicepresidente. La propuesta de actualización salarial llegaría, también, con una advertencia: si no era aceptada, se descontarían los días no trabajados. La balanza se inclinó hacia el sí en la mayoría de los gremios, excepto en Amsafe. Rompiendo el binomio con Sadop, rechazaría la oferta y sumaría otras seis jornadas de paro.