-Esa es una mirada, por lo menos chica, sobre la escuela. Presuponer, y vuelvo al ejemplo de la pandemia, de que la escuela tiene que ver sólo con una evaluación de calidad educativa, es tener una mirada realmente muy chica, muy tecnocrática. Primero, hay un presupuesto de que se puede evaluar la calidad, que es un tema que en pedagogía se discute mucho. Y después, limitar el efecto de la escuela al resultado de una evaluación de calidad, también es una reducción. Entiendo que es una cosa de sentido común o instalada -muchas veces mediáticamente-, pero en ciertos lugares como la academia o la investigación, tenemos que marcar que no es así. Hay una función principal, incuestionable, innegociable e impostergable de la escuela, que es la de garantizar el aprendizaje de ciertos saberes y contenidos. Pero, además, la escuela tiene que ver con la vida en común, con el cuidado, con el acceso a otros, con ciertos humanismos. Por ejemplo, aprender que el derecho a la educación que la escuela garantiza es la puerta de entrada a otros derechos. Entonces eso es lo que la escuela promete.