Como es un disco tan orgánico y acústico, era muy importante la presencialidad, darle mucho protagonismo a lo tocado, a los arreglos. Muchas cosas las resolvíamos nosotros solos, con mi guitarra, con arreglos de cuerdas que hice experimentando a partir de la voz, con More -como le dicen a Guido- con su fuerte de instrumentista, tocando el piano y la batería. Pero también fue clave la participación y el aporte de invitados: Paco Leiva, que co-produjo alguno de los temas y sumó algunas guitarras y bajos, Leandro López en bajo y contrabajo en varios temas, Fer Fontenla en algunas guitarras, Uciel Sola en violín, y como invitadas especiales en voces en el último tema Candelaria Zamar, Natalia Spiner y Melina Moguilevsky. Me gusta que, al ser un disco tan acústico y artesanal, se escuchen las manos -o las voces- de otras personas.