Dice la presentación del material: “En 1410, la vena yugular de Carlos perdió su pureza. Desde que sus venas oscurecieron, transita lo que él denominó ‘El camino del saber’. Ser como nadie lo hace ser como todos: respira, siente, yerra, ama. Ama eternamente (que ironía) como cualquier mortal. Rememora nostálgico la noche en la que ella se fue con él. Recuerda esa blusa que se deslizaba muy lento por la piel, que ya no es suya, que está en la calle. Carlos no reniega de su inmortalidad, más la hizo motor de duda. Sabe que sin ser alguien, no puede morir”.