Para hacer un balance de lo que dejó la edición 2024 del Festival de Teatro de Rafaela, es útil seguir un relato cronológico y comenzar destacando la performance inicial dirigida por Juan Parodi el miércoles 10 en la Plaza 25 de Mayo y sus calles adyacentes. El planteo para los espectadores fue dejarse guiar, al igual que la Alicia de Lewis Carroll, por un conejo blanco para ingresar en una Rafaela cotidiana convertida de pronto en un “país de las maravillas” gracias a la magia del teatro. Esta metáfora se mantuvo viva hasta el cierre del último espectáculo programado. Tal como tituló El Litoral en la primera de las crónicas, la ciudad del oeste provincial se rindió ante la potencia de las artes escénicas, que cambiaron su pulso habitual para comenzar a latir con más fuerza.
































