-Me gustaba jugar con mis amigas, con mis vecinas, vivía en una casa que estaba en frente de la Plaza Sarmiento y la plaza en esa época era un lugar de encuentro con los amigos. También nuestra infancia consistía en encontrarnos en cada casa y leer cuentos, no existía la televisión. La escuela a la que asistí fue María Auxiliadora escuela de monjas y había una monja que era un amor, se llamaba la Hermana Lucía, todavía la recuerdo tenía una costumbre hermosa cuando llegamos a sexto grado y pasamos a primer año mandaba llamar a los padres para hablar, les dijo a mi papá y a mi mamá y eso lo grabé en mi memoria, les dice "Florencia tiene ya marcado el gusto por la lectura y la escritura porque le encanta la composición". Otro suceso hermoso que me pasó fue cuando mi tío Félix, el hermano más chico de mi padre, me publicó un poema en el periódico La Tribuna.