Jesica Bertolino construye “un jardín mágico” dentro de una de las salas del Museo, con ensambles de pequeños objetos del acervo familiar, modelado en masilla epoxi, pintura y collage; y fotografías digitales toma directa, tanto impresas como proyectadas. En estas obras, “el patio es ‘ese fragmento de naturaleza ordenada’ donde resuenan los juegos, las charlas con mates, al compás del taller donde lxs abuelines tratan de arreglar objetos para darle una última chance. Al lado hay otro espacio de tesoros multicolores, donde la nieta colecciona destellos y nostalgias”, escribe la artista visual, performer y docente Daniela Arnaudo, que hizo el acompañamiento curatorial de este proyecto.