-Los influencers tienen mucho alcance en las redes sociales, y sus narrativas y sus imágenes pueden contribuir a profundizar esta problemática pero también pueden contribuir en alguna medida a cambiarla. Hay muchos influencers que desde sus contenidos reproducen estereotipos sexistas, racistas, gordofóbicos, también mensajes en los que con intención o sin ella promueven la anorexia y los trastornos dismórficos corporales, imágenes en las que se muestran extremadamente maquilladas, operadas o editadas y que envían un mensaje equivocado a quienes las consumen porque son imágenes manipuladas, no lo dicen, y muchas niñas y mujeres se sienten mal por no verse como ellas o intentan imitarlas. Pero al mismo tiempo las redes sociales también están siendo utilizadas por modelos, actrices, influencers que intentan contrarrestar esto, que quieren dar un mensaje positivo sobre el cuerpo, que se muestran sin edición y manipulación para que se entienda que no todo lo que está en las redes sociales es como parece, que con sus imágenes están ayudando a las niñas y mujeres a aceptarse un poco más, a sentirse más cómodas con su imagen. Esto sin lugar a dudas es positivo porque ayuda a contrarrestar el impacto negativo que en este tema han tenido y tienen las redes sociales, pero tiene una debilidad y es que por lo general se queda en la dimensión de lo individual, de la aceptación, del amor propio, que es importante, pero no suficiente; porque no basta quererse y aceptarse si desde la familia, el trabajo, los amigos y la pareja se siguen recibiendo comentarios negativos sobre el cuerpo, si los medios siguen bombardeando día y noche con imágenes de mujeres cargadas de estereotipos y identificarse, mostrándolas como objetos, mientras la industria cosmética, farmacéutica y quirúrgica sigue haciendo sentir mal a las mujeres para que consuman sus productos y servicios.