Los dos signos distintivos culturales que consolidan la unidad (que esperamos se materialice en algún momento) de América Latina son el idioma y la religión católica. La mitad de los católicos del mundo están en América Latina. Y acá una corriente de la iglesia, que se dio en llamar la Teología del Pueblo, Alberto Methol Ferré (con quien tuve mucho trato personal) y Jorge Mario Bergoglio, que fue una especie de discípulo suyo en su momento, han hecho mucho hincapié, como eje central de la fe católica en América Latina, en la religiosidad popular. La devoción de la gente humilde, sencilla, que la heredó de sus padres, que lo transmite, lo traduce en valores, en pautas de vida; y es la que vemos en las procesiones a Guadalupe, a Luján.