-Hay algo que ocurre cuando se habla del tema. Todos tienen algo para contar, decir, opinar. Sobre todo las empleadoras. De hecho, fue así que descubrí que el mejor espacio para el trabajo de campo no ocurría en una entrevista programada sino a partir de que yo contaba lo que estaba estudiando en cualquier lugar. Era casi automático que las empleadoras me contaban historias, relatos y anécdotas de trabajadoras domésticas que las habían marcado (para bien y para mal). También cuando veían que conocía un poco del tema me consideraban un abogado que las podía ayudar para ver si estaban haciendo mal o bien las cosas. Pero más que la anécdota lo interesante estaba en la manera como se posicionaban ante la alteridad de una persona de otro sector social, con quienes establecen una relación muchas veces de confianza y hasta de intimidad. La frase “como de la familia” aparecía en los discursos de los empleadores como una manera de diferenciar un “tipo” de relación que supuestamente ellos ubicaban como más rígida, laboral, contractual, fría, con una en donde habían otras compensaciones, favores y reciprocidades e juego. Por ello ello no me parecía interesante leer en este “como de la familia” solo una frase que buscaba ocultar una relación de explotación y desigualdad sino la manera que tenían éstos sectores para lidiar con ser empleadores de una trabajadora de otro origen social. Esta expresión podía tener consecuencias negativas en las condiciones laborales de las trabajadoras pero también lo contrario. No es todo blanco o negro. Por eso, también por indagar en las trabajadoras y ver que usaban la misma frase, aunque lo hacían en otro sentido. Para ser sucinto porque daría para más tiempo, en términos bien generales, encontré que las trabajadoras adultas decían que las trataban “como de la familia” para mostrar que habían logrado acceder a un tipo de relación que excedía lo estrictamente laboral, donde las reciprocidades e intercambios habían sobrepasado éste vínculo, algo que les había permitido acceso a recursos de todo tipo así como por ejemplo y esto es muy importante en el servicio doméstico, a la organización de una red de empleadores donde trabajaban a partir de ellas sus hijas, primas, sobrinas o nietas. Las más jóvenes, ven a ésta frase con una cierta desconfianza porque consideran que en cualquier momento se quiebra esa supuesta pertenencia y derechos adquiridos. De alguna manera el “como” aparece en este relato como una hendidura que da cuenta de un acercamiento imposible, algo que en el mismo nombramiento niega la posibilidad de ser realizado. Finalmente, lo que encontré es que la frase pueden convivir aspectos que remiten a la fidelidad, la protección,la confianza y a la pertenencia a la familia pero sin excluir cuando sea necesaria, la referencia a los derechos laborales y sociales que le corresponden. Lo que sí es cierto es que si la trabajadora se considera o los empleadores la piensan “como de la familia” el conflicto o la tensión va a tomar matices mucho más complejos porque ya no se trata solo de dinero, sino de reconocimiento, de acusaciones, de moralidades en juego, algo que muestro en su extremo cuando se generan demandas judiciales.