Por qué el 28 de enero se celebra el Día del Ferroaficionado
En esta fecha en Argentina se homenajea a la primera prueba pública de la locomotora “La Porteña” en 1857 y celebra a quienes mantienen viva la pasión por los trenes y su historia.
Por qué el 28 de enero se celebra el Día del Ferroaficionado
Cada 28 de enero se conmemora en la Argentina el Día del Ferroaficionado, una fecha que recuerda el nacimiento simbólico de la pasión por los trenes y rinde homenaje a quienes mantienen viva la memoria ferroviaria. El origen de esta jornada se remonta a 1857, cuando la locomotora “La Porteña” realizó su primera prueba pública en Buenos Aires.
La conmemoración del Día del Ferroaficionado invita a reflexionar sobre ese legado y a revalorizar el rol del tren como parte de la historia nacional y regional.
Una fecha con historia
La elección del 28 de enero como Día del Ferroaficionado fue impulsada por Miguel Ángel Pignataro y se basa en un hecho histórico: ese día de 1857, la locomotora “La Porteña” salió por primera vez del taller por sus propios medios y fue observada por vecinos que se detuvieron a contemplar el novedoso artefacto.
El acontecimiento no pasó inadvertido y fue registrado en la prensa de la época, dejando constancia de un momento clave para el desarrollo del ferrocarril en el país.
La pasión por los trenes
Según explicó Luis Gutiérrez, director del Museo Nacional Ferroviario, aquellos transeúntes que se detuvieron a mirar la locomotora representan el germen de lo que hoy se conoce como el ferroaficionado: personas que, por interés cultural, histórico o emocional, siguen vinculadas al mundo del tren.
La fecha busca homenajear a quienes, aún hoy, se detienen a observar el paso de una formación, fotografiarla o preservar objetos y relatos vinculados al sistema ferroviario.
A más de un siglo y medio de aquella primera prueba de “La Porteña”, el Día del Ferroaficionado continúa renovando el vínculo entre pasado y presente.
Un legado cultural
El ferrocarril no solo marcó el desarrollo económico del país, sino que también dejó una huella profunda en la identidad de pueblos y ciudades. Estaciones, talleres y ramales se transformaron en puntos de encuentro social y símbolos de progreso.
La conmemoración del Día del Ferroaficionado invita a reflexionar sobre ese legado y a revalorizar el rol del tren como parte de la historia nacional y regional.
A más de un siglo y medio de aquella primera prueba de “La Porteña”, el Día del Ferroaficionado continúa renovando el vínculo entre pasado y presente. La fecha no solo recuerda un hito técnico, sino también una forma de mirar el país desde sus rieles y su memoria colectiva.