Es un aula diáfana, bien aireada gracias a los ventanales abiertos que dejan pasar la tibieza del primer otoño. Hay 32 chicas y chicos de 12 y 13 años del segundo año de la secundaria del Colegio San José Adoratrices, todos con el barbijo puesto, con sus carpetas perfectamente ordenadas, y en sus hojas impecables letras en manuscrito. De pronto, el docente pregunta a viva voz: "¿Cómo les fue con la actividad? ¿Eligieron las imágenes para analizar?". El "¡Sí!" Al unísono no se hizo demorar.




































