Aunque la empresa continuó activa a través de otros locales —la chopería, Broder, el Costa— el cierre de Triferto en 2020, en plena pandemia, había dejado un vacío. Fertonani explica que la marca siempre estuvo viva: un poco en cada espacio, un poco en cada receta, un poco en cada mesa compartida. Pero faltaba algo esencial: el “otro Triferto”, el original, el ADN.


































