Gracias al dinero del petróleo pero fundamentalmente de la cocaína, el régimen venezolano ha controlado las fuerzas armadas que -en conjunto con las guerrillas colombianas- son los grandes proveedores de cocaína para los Estados Unidos, entre otros países. La represión está garantizada y por eso el ex chofer, ahora presidente, se hace el malo y amenaza a todo lo que le anda dando vueltas. Él y Diosdado Cabello que apuestan a ver quién es el más malo a la hora de demostrar crueldad. Es que en las cárceles y centros de detención aún hay niños y menores que aguardan algo de justicia. Salieron a protestar por un robo gigantesco en julio y terminaron tras las rejas y sin justicia alguna.


































