Antes, sin embargo, ejercerá de anfitrión. Entre los días 22 y 24 de noviembre, Carlos III recibe en el Palacio de Buckingham al presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, y a la primera dama, Tshepo Motsepe, en una visita de estado donde Carlos y Camilla se estrenarán en su primera gala como rey y reina consorte, y Guillermo y Kate Middleton como príncipes de Gales. Ellos son especialmente conscientes de la delicada situación por la que atraviesan las relaciones de la Corona con algunos países de la Commonwealth. Lo vivieron en primera persona durante su última gira a Belice, Jamaica y las Bahamas el pasado mes de marzo repleta de polémica: protestas en contra de los royals y su visita, fotos desafortunadas y un importante gasto económico –más de 260.000 euros–. Unos meses después, Guillermo habló sobre lo que extrajo de aquello: "Nuestro viaje fue una oportunidad para reflexionar y aprendimos mucho no solo sobre las diferentes problemáticas que más importan a la gente de la región, sino también sobre cuánto pesa el pasado en el presente", dijo. La experta en realeza Ingrid Seward contó a The Mirror que Guillermo se sentía frustrado en privado porque a la hora de organizar el viaje no se hubiese tenido en cuenta el estado de ánimo de los habitantes a quienes iban a visitar antes de llegar allí. Una lección de la que tomará nota el nuevo rey en la planificación de su gran viaje.