La periodista, con 50 años de experiencia, fue detenida en 1972, en plena dictadura, y narró varias veces que, entre las torturas que sufrió, estando embarazada, un día fue encerrada desnuda en una habitación en la que solo había una víbora. "Además de burlarse de un momento de tortura vil", el hijo de Bolsonaro "afrontó directamente los dictámenes constitucionales y democráticos" e "incidió en delitos de tipo penal, como 'incitación al crimen' y 'apología de la tortura'", dice la denuncia presentada por la oposición.