A menudo se olvida que Luther King tenía solo 39 años cuando murió y dejaba a una viuda, Coretta, que siguió adelante con toda una vida de activismo en diversas causas (fue una apasionada defensora de los derechos LGTBQ, algo no necesariamente obvio para una mujer de su generación y sus creencias religiosas) y cuatro niños que tenían entonces 5,7, 10 y 12 años. Igual que Caroline y John Kennedy cinco años antes, Yolanda, Martin, Dexter y Bernice asistieron al funeral de su padre delante de medios de todo el mundo. Los niños con traje y corbata de luto y las niñas con vestidos blancos. Una famosa fotografía de Bernice, con lazos blancos en las coletas, abrazándose a su madre durante el funeral ganó ese año el Pulitzer de fotografía. Su autor, Moneta J. Sleet, fue el primer afroamericano en ganar el premio.