Hace casi siete décadas la pintura más grande que jamás pintó Frida Kahlo desapareció. La mesa herida (1940), de casi dos metros y medio de largo, fue vista por última vez en una exposición en Varsovia, en 1955. No dejó rastro en archivos ni en almacenes o aduanas. Ahora, un empresario mexicano afincado en Londres, y supuestamente heredero de una sobresaliente colección que ha ido desmigando crisis tras crisis, declara, a través de un marchante gallego, que tiene en su poder el cuadro más buscado de la pintora mexicana. “Está en venta por unos 42 millones de euros”, dice a este periódico Cristian López, un joven diseñador de productos mecánicos en Ferrolterra (según su perfil de LinkedIn) y recién llegado al sector del arte, que asegura haber negociado antes la transacción de algunas obras de la Casa Alba.





























