En un comunicado emitido este lunes, la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, afirmó: “El asesinato de Emyra Wajãpi, líder del pueblo indígena Wajãpi, es trágico y reprensible por sí mismo. También es un síntoma inquietante del creciente problema de la invasión de las tierras indígenas, especialmente los bosques, por parte de mineros, madereros y agricultores en Brasil. La política propuesta por el gobierno brasileño de abrir más áreas de la Amazonía a la minería, podría conducir a incidentes de violencia, intimidación y asesinatos del tipo infligido al pueblo Wajãpi la semana pasada (…) Llamo al gobierno de Brasil a reconsiderar sus políticas hacia los pueblos indígenas y sus tierras, para que el asesinato de Emyra Wajãpi no anuncie una nueva ola de violencia destinada a ahuyentar a las personas de sus tierras ancestrales y permitir una mayor destrucción de la selva tropical, con todas las ramificaciones científicamente establecidas que tienen para la exacerbación del cambio climático”.