El anuncio de un acuerdo para poner fin a la guerra por la disputada región separatista de Nagorno Karabaj desató una serie de consecuencias de diversos matices. En Armenia, protestas y un sentimiento de derrota. En Azerbaiyán, júbilo y celebraciones. Pero también dio inicio al despliegue de fuerzas de paz desde Rusia, a la vez que generó un interrogante m{as que delicado para la región: ¿Cuál será el rol de Turquía en esta nueva realidad?


































