El ruso Yevgeny Prigozhin, líder del Grupo Wagner, se sublevó a los mandos militares leales al Kremlin y ocupó la ciudad fronteriza de Rostov, desde donde amenazó continuar marchando hasta Moscú, pero finalmente se replegó "para evitar un baño de sangre", tras una mediación del presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko.

































