El día de las elecciones presidenciales, justo antes de retirarse a su cuartel general de campaña, Joe Biden participó en un último acto: una visita a Scranton, una ciudad de poco más de 75.000 habitantes en el noroeste de Pennsylvania, donde se jugaba parte de la presidencia de Estados Unidos. Allí, se dirigió a una modesta casita en un pequeño suburbio, a dejar un mensaje en una pared del salón: "De esta casa a la Casa Blanca, si Dios quiere". En aquella casa, en sus primeros años, habían vivido Biden y sus padres. Sería el primero de los tres hogares que conocería el candidato en sus primeros 10 años de vida.

































