El escritor y abogado de 55 años, férreo secesionista, prometió seguir adelante con el plan para convertir la región en "un Estado soberano en forma de república", abrió la puerta a la unilateralidad y la desobediencia y reivindicó como único "presidente legítimo" a Carles Puigdemont, su antecesor destituido y prófugo.
































