Uruguay vive escenas distópicas desde hace una semana, con aumento exponencial de las ventas de agua embotellada, protestas y advertencias sanitarias por la calidad del agua -con altos niveles de sal- que distribuye la empresa estatal Obras Sanitarias del Estado (OSE). Esto debido a que la prolongada sequía que vive el país está agotando las reservas de agua dulce de la represa principal en el río Santa Lucía, de donde se nutre la capital y su zona metropolitana, donde vive más de la mitad de la población del país.


































