“Esta decisión no tiene sentido, es xenófoba y cruel”, critica la senadora demócrata Elizabeth Warren. “La crueldad de esta Casa Blanca no conoce límites. Se está amenazando a los estudiantes extranjeros a elegir entre poner en riesgo sus vidas asistiendo a clases presenciales o ser deportados”, denunció su colega el senador Bernie Sanders. “La educación universitaria es un bien de exportación en EE.UU. Los estudiantes con visados no están quitando empleos a los estadounidenses, están comprando un producto estadounidense. Lo que está haciendo la Administración es hacer daño a las empresas americanas”, afirma el profesor Hans Noel, asociado a la universidad de Georgetown en Washington. Esta decisión, añade, “nos dice mucho de la versión del conservadurismo de Trump: no tiene que ver con el libre mercado, no es pro business. Es punitiva con una industria y un grupo, nos lo americanos, que a los trumpistas conservadores no les gusta”.