La salud y el paradero de Alí Jamenei han pasado de ser una cuestión de Estado a un enigma internacional de consecuencias imprevisibles. Este sábado 28 de febrero de 2026, el escenario global se vio sacudido por versiones contrapuestas: mientras el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sugirió abiertamente que el Líder Supremo de la República Islámica ha muerto, desde el corazón de Irán el silencio es la única respuesta oficial.

































