Este jueves 5 de febrero, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió una alerta amarilla por tormentas de variada intensidad, algunas localmente fuertes, que afectarán a gran parte del territorio nacional.
El Servicio Meteorológico Nacional emitió este jueves una alerta amarilla por tormentas fuertes que afectan a 11 provincias argentinas, incluyendo Buenos Aires, Córdoba, La Pampa y varias regiones del norte del país. Se espera abundante caída de agua, ráfagas intensas y posible granizo.

Este jueves 5 de febrero, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió una alerta amarilla por tormentas de variada intensidad, algunas localmente fuertes, que afectarán a gran parte del territorio nacional.
Las condiciones meteorológicas estarán marcadas por la presencia de lluvias intensas en cortos períodos, fuerte actividad eléctrica, ráfagas de viento que podrían alcanzar los 80 km/h y caída de granizo en algunos sectores.
Las provincias alcanzadas por el alerta son:
En muchas de estas zonas, se prevén acumulados de precipitación entre 30 y 60 milímetros, aunque en algunos casos podrían superarse esos valores.
El SMN recomendó a la población de las zonas afectadas extremar las precauciones. Entre las medidas sugeridas se encuentran:
El fenómeno se inscribe dentro de un contexto climático inestable, típico del verano argentino, donde se combinan altas temperaturas con el ingreso de frentes fríos que provocan estas tormentas severas.
Según el pronóstico extendido, las condiciones tenderán a mejorar hacia el viernes en algunas provincias, aunque persistirá la inestabilidad en sectores del norte y centro del país. Las autoridades mantienen un monitoreo constante de la situación y no se descarta que el nivel de alerta se actualice a medida que avance el frente tormentoso.
Ante este escenario, se insta a la población a mantenerse informada por canales oficiales y seguir las indicaciones de Defensa Civil y organismos meteorológicos para reducir riesgos y prevenir accidentes. La temporada estival continúa con altos niveles de humedad y calor, lo que favorece la repetición de estos episodios en los próximos días.
Este tipo de eventos climáticos extremos se está volviendo más frecuente en los últimos veranos, según advierten especialistas. Las altas temperaturas sostenidas, combinadas con la humedad y la entrada de masas de aire frío, generan condiciones propicias para tormentas severas.
En los últimos años, se ha registrado un aumento en la intensidad de lluvias y fenómenos como caída de granizo de gran tamaño o ráfagas destructivas, lo que obliga a una planificación urbana y ciudadana más preventiva.




