“Somos una masa de 800 argentinos que estamos varados en Punta Cana, en República Dominicana, un país pobre, chico, con un sistema de atención a la salud bastante deficitario, tiene 1300 médicos en total para todo el país”, relata Lucía. Ella, particularmente, es parte de un grupo más chicos dentro de estos 800 a los que, según ella misma cuenta, los abordaron a un avión y, ya sentados, los hicieron bajar porque Argentina no permitía el ingreso del vuelo, “así que quedamos en una situación de indefensión tremenda”, lamenta. Además, cuenta que antes de subir al avión pasaron un día previo completo en el aeropuerto, y también el día siguiente: “tuvimos que pasar la noche en Migraciones y nos hicieron pasar de nuevo, nos anularon los pasajes y el pasaporte, lo cual es un golpe moral muy grande, mientras veíamos que un contingente de mexicanos y brasileños subían al avión para ser repatriados, porque su patria sí les permitía el paso”, añade.

































