Pero hubo un aspecto cuyas controversias ni los hechos ni dichos producidos durante la semana pudieron disipar. En rigor, las acrecentaron y profundizaron. A diez días de la rúbrica que debía ser histórica, la principal objeción de la oposición está focalizada en el acuerdo que la provincia suscribió con AFIP (al que el gobierno sigue definiendo como "preliminar"). Dicho entendimiento implicará en la práctica que se le volverá a detraer a Santa Fe el 1,9% de su coparticipación federal - unos 8 mil millones de pesos anuales- para financiar al organismo nacional. A cambio, la provincia recibirá "información relevante" para mejorar su recaudación. La simultaneidad en el anuncio de ambas acuerdos generó dudas en la oposición, que deslizó sospechas sobre un supuesto "chantaje"; ello, fundado en el razonamiento de que Nación pagaría su deuda, si antes Santa Fe se comprometía a conceder a AFIP una porción de la coparticipación. El Ejecutivo lo negó; en público y en privado desde el gobernador hasta sus funcionarios, ante la prensa y ante los legisladores dijeron que "una cosa no tenía que ver con la otra"; que "eran convenios independientes", y que los temas no debían mezclarse. Sin embargo, cuando los textos llegaron a la Legislatura, pudo leerse ya en el título del paper que el acuerdo de AFIP era "complementario" – se presume- al suscripto por la deuda-; allí, se alude directamente en el primer punto de los considerandos al "acuerdo de ejecución de sentencia entre provincia y Nación" que había sido firmado ese mismo día. Lo que implicaría que los acuerdos sí estaban relacionados, aunque hayan constituido rúbricas independientes. La situación irritó al presidente de la Cámara de Diputados; desde su banca como legislador, Pablo Farías trató de "mentiroso" al gobernador. Una aseveración inusitadamente fuerte, que tuvo su correlato con nuevas aclaraciones formales de la ministra de Gobierno, Celia Arena, garantizándole al legislador que no habrá acuerdo si la Legislatura no lo avala. Farías no se retractó, aunque si prefirió no insistir con imputaciones personales. Pero las discrepancias se mantienen. La deuda que permanece, en cualquier caso, sigue siendo el diálogo.