En la década de 1930 y principios de la de 1940, la "lucha anticomunista" se confundía y matizaba arteramente con la deliberada intención de identificar judaísmo y comunismo. En ese sentido, la Comisión de Actividades Anticomunistas del Senado Nacional, que presidía Matías Sánchez Sorondo, se ensañó también con las escuelas laicas y obreras judías (las "arbetern shuln"), hasta lograr clausurarlas y allanarlas (1). La defensa y el descargo de esa acción antijudía y anticomunista ha sido documentada por los mismos establecimientos educativos judíos progresistas, pertenecientes al Bund, el Poalei Zion Smol, la Zhitlowsky y otras entidades representativas de la comunidad judía de Argentina (2).
































