Lo mismo ocurrió en materia de consumo, los productos de la canasta básica de alimentos tuvieron en ese período un enorme desfasaje entre los aumentos que experimentaron y los ingresos de la población. Sólo a modo de ejemplo, en diciembre de 2018 los salarios aumentaron un 30,26% mientras que los productos de la canasta básica de alimentos subieron un 49%. Y se produjo una transferencia directa de los ingresos de los argentinos y las argentinas a las empresas prestadoras de servicios públicos. De hecho, en julio de 2017 los salarios aumentaron un 25 % contra un 45 % de los servicios y en diciembre del mismo año, los salarios aumentaron un 25 % contra un 131 % de los servicios. En el caso de la Empresa Provincial de la Energía desde el 2016 al 2021 se observó un aumento del 433%. Asimismo, en julio de 2018 hubo treinta puntos porcentuales de diferencia entre uno y otro -51% de aumento en las tarifas y 20% de aumento en los salarios- y en diciembre de ese año lo mismo que en julio de 2019 la diferencia fue del 18%.