La última semana del mes de junio contuvo el momento en el que se produjo el cierre a un proceso que demandó quince años, y que podría significar (o haber significado) un punto de inflexión en el desenvolvimiento de la provincia. Probablemente no hayan exagerado los actores que definieron como "histórico" el acontecimiento, ni tampoco las autoridades provinciales al destacar todos los esfuerzos desplegados para llegar por fin a un acuerdo, y que éste sea el mejor posible. Las ecuaciones financieras en que se sustenta, y que merecieron objeciones y prevenciones desde la oposición, están sometidas a esa misma lógica, tanto como al factor de incertidumbre que involucra ese tipo de operaciones en un contexto tan volátil como es el de la economía argentina.

































