El presidente Javier Milei va a tener que reconsiderar seriamente las ideas del economista austríaco Friedrich Hayek (1899-1992) y su utilidad para nuestro país. Además, otro aspecto en el que tendrá que ponerle mucha atención es que lograr un superávit fiscal no va a solucionar por sí solo todos los problemas económicos de la Argentina. Está bien bajar el gasto público, pero debería ponerse un mayor énfasis en bajar sueldos a los empleados estatales con mayores ingresos, como ser los embajadores -que cobran entre 10.000 y 15.000 dólares mensuales- y el de los empleados en el servicio exterior de la nación, cuyo número en ocasiones es excesivo. Debería publicarse la nómina completa del personal del servicio diplomático del país con sus respectivos salarios para evaluar esa situación.


































