A los 20 años se tiene fe, esperanza y poesía, luego todo se va desdibujando, salvo que decidas, no sólo es destino también es deseo, ser poeta. Si estás en una ciudad rodeada de agua, dónde no sólo la tierra sino el cielo que tiene olor a río, este paisaje se hará carne y se hará palabra Y una fuerte, larga cadena invisible te ata a la tierra. Esa misma tierra en donde nacieron fe, esperanza y poesía, y se fundieron las tres en el latido de una vida: aquel que da voz a la nostalgia que hace sonar el tambor.

































