El secundario universal, con el ingreso de sectores de la población de adolescentes que nunca antes habían accedido al mismo, aún es relativamente reciente para un ámbito como el educativo, donde las transformaciones son a largo plazo. Por ende, es un nivel que sigue planteando desafíos. Se pone en evidencia la necesidad de repensar sus formatos organizacionales, de mejorar la retención y la promoción de los estudiantes, la calidad de los aprendizajes, el acceso a las tecnologías, de resolver las desigualdades. También de rever qué pasa con la pérdida de sentido de la educación secundaria para los adolescentes, en una sociedad del conocimiento signada por la tecnología y la falta de garantías de acceso a un empleo, aunque se continúen estudios superiores.