La estancia del Colastiné fue comprada por Estanislao López en la década de 1830, la misma en la que habría de morir luego de sufrir graves padecimientos por una enfermedad progresiva. Su nombre provenía del curso de agua que hendía sus tierras antes de descargarla en el cercano río Coronda, evocador de un cacique de los timbúes. Y, más atrás aún, del grupo indígena de los Colastiné, procedentes del noroeste de la actual Argentina, que, según algunos historiadores, migraron hacia esta región como consecuencia de la presión ejercida por las expediciones de conquista que, desde la segunda mitad del siglo XVI, empezaron a bajar desde el Alto Perú. Así, la formación hídrica recibió el nombre del pueblo indígena que siguió su serpenteante recorrido, luego trasfundido, con la naturalidad de un topónimo arraigado, a la estancia del brigadier.

































