La lectura y posterior charla con su autor, Ceferino Reato, obliga a una reflexión. El libro sobre el padre Carlos Mugica repone una herida que no cierra y sangra todavía (como dice la letra del tango) porque resulta inevitable, en Argentina, referirse a los acontecimientos de la década del 70. Los años que rodearon a 1970. Un poco antes y un después que se ha perpetuado. Afirmo que han retrasado el porvenir, al aferrarnos a los sucesos de aquellos años, evitar la información y convertir aquel pasado en una esperanza para el mañana.

































