El periodismo porteño, que en muchos casos deriva hacia el interior su visión sobre la política y las cosas, afronta lo inasible de Javier Milei. A veces aparenta estimular su misterio. Interés o ignorancia, acaso distracción organizada, nada se le pregunta en los programas de las cabeceras televisivas sobre cuestiones tan elementales, que asombra la escasa información que se conoce del pensamiento de Milei sobre… todo.



































