En 1956, hace setenta años, José Pedroni publica "Monsieur Jaquín" en Ediciones El Litoral. Al hacerlo confiesa reunir, en él, la totalidad de sus "trabajos" -así denomina a sus poemas- referidos a la "colonización agrícola".
A través de poemas y documentos, Pedroni transforma la historia real en lírica, exaltando la labor de los inmigrantes en la colonización del siglo XIX.

En 1956, hace setenta años, José Pedroni publica "Monsieur Jaquín" en Ediciones El Litoral. Al hacerlo confiesa reunir, en él, la totalidad de sus "trabajos" -así denomina a sus poemas- referidos a la "colonización agrícola".
Es que, ya en 1941, en "El Pan Nuestro", y en 1944, en "Nueve Cantos", ha dado a conocer poesías dedicadas al mismo tema y que, conjuntamente con otras, constituyen el libro a cuyo aniversario referimos.
Autor de una obra en marcha el poeta ha ido configurando, de este modo y en avance hacia el mismo, un texto en perfección y completud surgidas de su unidad de sentido dada por su eje vertebrador: la gesta de los inmigrantes.
Cumplida su labor, Pedroni la ofrenda, en su dedicatoria a "Esperanza, secular", expresión esta última que alude a la circunstancia de haber sido aquella fundada en 1856, o sea cien años antes de la publicación que tratamos.
Destaca aquí el valor simbólico de ese número cien que proyecta hacia dimensiones de eternidad. Es que el poeta concibe, caracteriza y califica la obra de aquellos a quienes viene a celebrar, en su sueño, su decisión y su esfuerzo, como una "gloria".
En su mencionada celebración, Pedroni recorre ese "camino de lo real a lo lírico" ya señalado por Néstor Fenoglio para su poesía entera (*), al afirmar, conclusivamente, que "en este juego dialéctico que se establece mediante la palabra está la clave de la poesía de Pedroni" dotada, dice, de un "equilibrio informativo-lírico" el cual ejemplifica, en el caso de "Monsieur Jaquín" con fragmentos de los poemas "Situación" e "Invasión Gringa".
Por nuestra parte, y en desarrollo de dicha observación, advertimos que cuando el poeta incorpora citas que preceden a sus poemas, relativas a personajes y acontecimientos de la mencionada gesta, tomadas de documentos e historiadores o recibidas de la tradición oral, éstas constituyen el elemento "real" transfigurado en "lírico" por la operación poética de Pedroni a partir y sobre las mismas.
Valga nombrar aquí, a título de simple muestra ilustrativa, "Nacimiento de Esperanza", "Las dos maestras" y "Delobel". Por último, es dable poner de relieve que en esta edición príncipe el poeta ha acompañado su palabra con imágenes.
A saber: fotografías del ámbito geográfico de la epopeya, de sus gestores, actores y colaboradores así como del monumento que la evoca y la exalta y, promediando o sea en su centralidad, un dibujo de Monsieur Jaquín por Agustín Zapata Gollán que, asimismo, le hace de portada.
Bien puede decirse que este acompañamiento sigue también el rumbo de lo "real a lo lírico" -de las fotografías al dibujo -, dibujo que, por lo demás, es el del poeta de "la colonia", en su hora, como el propio Pedroni, que lo llamara su "antecesor", lo es, y lo será, paradigmáticamente por siempre.
Libro señero, pues, con el que su autor, ya desde su emblemático título, eleva a categoría de mito y resignifica, en poética andadura, la indeleble gesta de los gringos sobre nuestro suelo.
(*) "El camino de lo real a lo lírico: acercamiento a Pedroni", ensayo crítico publicado en 1988 por Colmegna.




