El 6 de febrero de 1826, un Congreso reunido en Buenos Aires creaba un "Poder Ejecutivo Nacional" que sería desempeñado por un "presidente". Al día siguiente, designaba como tal al ciudadano Bernardino Rivadavia, conocido por su actuación como secretario del Primer Triunvirato, diplomático y activo ministro del gobernador Martín Rodríguez. Unitario declarado, pertenecía al grupo que desde los inicios de la revolución aspiraba a dominar al país desde Buenos Aires.
































