Cuando se intenta analizar al intendente Javkin, heredero de las intendencias socialistas (es parte del FPCyS que lo llevó como candidato luego que le ganase la interna a la elegida de Lifschitz , María Verónica Irízar, hoy concejala en ejercicio) y la general a Sukerman, por entonces del sector Agustín Rossi dentro del peronismo, debe aplicarse un criterio racional que incluya dos cuestiones. Javkin no viene del mundo mediático, aún cuando presta excesiva atención a las redes o, mejor: las redes definen muchas de sus actitudes públicas porque cree en ellas; concretamente: Javkin cree en la capacidad del relato como elemento central del discurso político. Anuncios, muchos anuncios. Mucho "linkeo". Muchas "visitas" al sitio. La otra cuestión central en el intendente es que Javkin sabe qué cuestiones tratar en los medios y cómo pedir ayuda en los temas que pueden ser conflictivos. Ejemplo: usa el relato en ABL (Alumbrado, Barrido y Limpieza) donde tiene problemas por una mala gestión que se disminuye, en repercusión y denuncias periodísticas, por la magnanimidad de muchos relatores y se deja para sí -algo elogiable- el discurso nacional o regional que comprende subsidios, lucha contra la delincuencia y la droga, victimización de la ciudad y proyección nacional. Es lo acertado. Es un hábil dirigente.